El Sonido de las Piedras
Ya van 7 días grises y nublados y en la parte más alta de una casa estaba un joven de 18 años con un bolso al hombro observando como hombres, mujeres y niños iban saliendo de sus casas para ir a la azotea de un edificio ubicado a más de 15 Km. del pueblo. La lluvia había cesado y los bomberos estaban dirigiendo la evacuación de todos los habitantes del sector. El joven permanecía en su sitio, llorando y perturbado por lo que estaba viviendo. Mi labor principal durante la operación de rescate era comprobar que se habían desalojados todos los habitantes de la población. Luego de realizar el recorrido a bordo de la lancha iba a notificar a mis superiores que quedaba poca gente y presté especial atención al hecho de que el joven aún estaba en el techo de su casa y le pregunté:
- ¿Perdiste algún familiar? Si fue así. ¡Lo siento! A mis padres y hermanos también se los llevó el río. -una lágrima se deslizó en su mejilla- Fueron muy buenos conmigo y donde quiera que estén reverdecerán el camino. Si me ves llorar al igual que tú es porque los amé, los amo y los amaré. Es un dolor inmenso y no quiero que más gente sufra a causa de éste desastre, por eso estoy trabajando acá como voluntario.
- Estaba pintando cuando escuché los gritos. Explicó.
- ¡Ah! Entiendo.
- Entonces, estoy acá porque estaba pintando y soy el último en salir del pueblo.
Tenía un aspecto más a albañil que a pintor. Pantalón y camisa llena de barro, cabello suelto y barba descuidada.
- ¿Qué estabas pintando? Pregunté
- Un retrato, pero no cualquier retrato. La intención es dejar plasmado en una obra todos los anhelos, sueños y sentimientos que los movilizan día a día- Contestó. Se llevó las manos a la cara y siguió sollozando.
- ¿Tuvo que subir hasta acá?
- Sí, la corriente era muy fuerte. No me dio tiempo de más nada
- ¿Cuántos eran? Le pregunté mientras prestaba atención a las últimas embarcaciones que estaban evacuando a otras familias.
- Eran dos. Mi padre se salvará. Él está acostumbrado al río. Toda su vida gira en torno a la naturaleza. Me destroza pensar que será de mi madre. Estoy muy dolido y aquí me quedaré.
Joven, a pesar de estar en un punto bien alto éste no es un sitio apropiado para estar. Fíjese en el cielo: está gris y nublado. No hay duda de que seguirá lloviendo. Vente conmigo en la lancha y te llevaré a un lugar seguro. Le respondí
- Mi madre debe estar por aquí mismo. Yo oí sus llamados. Esperaré un rato más. Respondió
Noté su rostro cansado e intentó compartir conmigo su nostalgia. Seguidamente me dijo:
- Mi padre se salvará. Él es un experto nadando pero mi madre...
- Claro que también se salvará. Le respondí con gran emoción.
- Tienes razón, mi madre estará a salvo mientras mi padre va en busca de ella.
- El cielo se está poniendo más oscuro y ya escucho el sonido de las piedras. Es mejor que se monte en la lancha y nos vamos al punto de concentración. Le repliqué
Estaba pintando. Mis modelos eran ellos... Mi inspiración y mi motivo... Dijo para sí mismo.
El bombero estaba complacido de su labor cumplida y el joven no tenía otro remedio que convencerse de que su padre el nadador iría en busca de su madre, cuando llegó el río y los arrastró.

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