Miguel Bonnefoy y Su Aporte a la Literatura Universal

El presente trabajo solo pretende hacer un estudio al planteamiento narrativo de Miguel Bonnefoy en su última obra titulada: El viaje de Octavio. El autor inicia su trabajo haciendo uso de elementos propios de la idiosincrasia de un sector de la sociedad venezolana, donde se evidencian hombres desafiando dogmas y limones haciendo milagros. Como resultado de ésas creencias se construyen iglesias y crecen las ciudades.
En el pueblo vive Octavio, el cual se encuentra enfermo y al recibir la visita del médico, éste de manera improvisada no tiene donde anotar la receta y decide buscar un trozo de carboncillo en el patio de la casa y anotarle la prescripción médica sobre una mesa. ¿Será que el autor intenta reflejar que a pesar de la circunstancias siempre existe una buena razón para intentar salvar vidas?, ó ¿acaso es una forma de satirizar los garabatos médicos? Luego Octavio se lleva la mesa a la farmacia para comprar las medicinas. Esto evidencia probablemente dos razones: Los médicos no saben escribir u Octavio no sabe leer. Bonnefoy se inclina por resaltar que el protagonista es analfabeto; y, ante tal situación aparece una personaje llamada Venezuela la cual critica el analfabetismo reinante en su país.
La iglesia del pueblo se encuentra en total abandono y un grupo delincuencial dedicado al robo de objetos de arte, la ha tomado como guarida. Es bastante probable que el autor valiéndose de la narrativa exprese que las iglesias son nido de delincuentes. A pesar de que el hilo narrativo puede decir lo contrario, no deja de ser interesante el planteamiento.
La narración muestra que Octavio es un empleado en las labores domesticas de la guarida del líder de la banda delincuencial llamado: Guerra. Por primera vez en su vida participó en un sufragio. Lo cual muestra las características del accionar "progresista" del delincuente. Además, el botín robado por el grupo delictivo es repartido en partes iguales y todas las decisiones son sometidas a votaciones, es decir, legitimando con votos el delito. Con ésta idea el autor le abre las venas a las contradicciones propias de la democracia.
La democracia existente en la banda de ladrones de objetos de arte, ha decidido incorporar a Octavio a las actividades propias del grupo y, la primera participación del protagonista en un hecho delictivo es robando en la casa de Venezuela un petroglifo. Tremendo reto el de Octavio ha de ser ir a robar a la persona que lo está sacando del analfabetismo. Lo cual evidencia que Bonnefoy trató de resaltar literariamente el proceder injusto de algunos habitantes de nuestra tierra venezolana.
Durante el robo, Venezuela increpó a Octavio, y éste al ver que el cobarde de Guerra lo dejó solo, la vergüenza lo embargó y decidió revelar su identidad. El autor no duda en reseñar que Guerra es un cobarde. Es por ello que durante el hilo narrativo, Bonnefoy no duda en darle ése triste papel al personaje, cuando los representantes de la guerra son increpados por sentimientos nobles.
Luego de lo sucedido Octavio emprendió un viaje a la indigencia y aprovechando la geografía de San Esteban, el autor cuestiona el asunto de la tenencia de la tierra. La naturaleza de San Esteban convirtió a Octavio en la praxis, en una especie de salvador para todas las personas que huían de las injusticias. En dicho escenario Bonnefoy cuestiona el asunto religioso al plantear que los predicadores evangélicos se aprovechan de las supersticiones de los campesinos para sacarles dinero.
Por los avatares de la vida Octavio se fue a otras poblaciones de El Cambur y Trincheras, y se ha convertido en un instructor del alfabeto. Lo cual da la certeza de que el autor probablemente reflejó que aún existen poblaciones que padecen el flagelo del analfabetismo y necesitan ser atendidas. Luego hace uso del tiempo interno de la historia y Octavio regresa a Caracas y, observa a un mendigo con un cartel que dice: "Contribuya al patrimonio de la miseria" Bonnefoy haciendo uso de excelentes dotes narrativas desnuda una de las realidades propias de la ciudad, tales como: robo, violencia, desigualdad.
Al llegar a su pueblo, Octavio consiguió trabajo en la remodelación de la iglesia para ser convertida en un teatro y durante su jornada de trabajo descubrió una puerta sellada donde se encontraban todos los tesoros artísticos que había acumulado Guerra durante su estancia delincuencial en la iglesia. Seguidamente, Guerra reaparece en la historia con el nombre de Paz, papeles falsificados y alegando que la estatua del nazareno de San Pablo le pertenece porque fue robada por un peligroso grupo de ladrones. Finalmente, la iglesia se convirtió en un teatro y probablemente Octavio se fue con Guerra, digo, con Paz. Lo cual muestra el alto nivel narrativo de la pluma de Bonnefoy, ya que logró resaltar la capacidad que tiene el delito hecho persona, para adaptarse y seguir cometiendo sus fechorías.
Sin duda, una joya literaria, donde la psicología de los personajes reflejan las contradicciones de la sociedad y la manera sutil con que son tratados los problemas de su tiempo, permiten identificar el gran aporte de Miguel Bonnefoy a la literatura universal.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cucio y Yorosco: ¡Oscéneba! ¡Oscéneba!

El lenguaje de la verdad: Curayu