La improvisación

Una mañana, Juana va camino al trabajo, cuando escuchó unas palabras algo indescifrables para ella. Buscó de dónde venían aquellas extrañas frases, se percató que era Pedro y le gritó:
- ¿Pedro, te sientes bien? ¿Por qué estás tan sudoroso? Iba saliendo al trabajo cuando te escuché hablando solo, ésas frases que no logro entender. Varias veces te he preguntado y has estado esquivo conmigo. Tu situación es preocupante y ya se ha vuelto intolerable. Hablaré con el médico para que me oriente qué hacer contigo.
-Hoy es el recital musical y antes de irme estoy repasando el repertorio. Respondió Pedro.
- De igual manera tú no estás bien, porque eso de balbucear las palabras no es un buen indicio, dijo Juana.
- No es balbucear, se llama Solfear. Replico Pedro
Luego Juana añadió:
- Menos mal ésa presentación será hoy porque eso de escucharte "solfear" todos los días esas palabrotas dizque musicales me tienen cansada.
- No son palabrotas, son notas musicales. Dijo Pedro.
- De verdad no entiendo a Pedro, ésa manía de estar metido en su instrumento musical todo el día no es nada saludable. Eso de dejar de comer y compartir con familiares por el solo hecho de "ensayar" ya me está preocupando, pensó Juana
-¡Esta noche iré de compras con mis amigas! ¿Me quieres acompañar?
- ¡Lo siento, Juana! Hoy es el recital. Respondió Pedro
- Sospecho que mis amigos no me entienden. Estar ensayando durante 3 meses por más de 4 horas diarias para una presentación que solo dura pocos minutos es incomprensible para ellos, pensó Pedro.
Hubo un silencio tan largo que se escuchó el tic tac del reloj.
- Bueno, igual sostengo que tú no andas bien, Adiós.
Adiós, respondió Pedro
Pedro al ver que Juana se fue, observó el reloj y se dio cuenta que ya era el momento de irse y preparó todo el equipaje que se llevaría al evento (instrumento, atril y partituras). Camino al concierto llamó por teléfono a su madre y le dijo:
- Mama, hoy será la inauguración del gran centro de estudios musicales y el concierto de apertura lo hará nuestra agrupación. Mis amigos y tú no se imaginan el orgullo tan grande que siento al tener ése privilegio.
- Hola hijo, hoy iré al supermercado a comprar comida. ¡No podré acompañarte! Respondió la Madre
- Que lástima, mamá. ¡Ojala pudieras ir! Indicó Pedro
Al salir de casa Pedro pensó:
- Que difícil resulta tocar las almas. Este evento es de suma importancia en mi vida, ya que con la instalación del centro musical en nuestro vecindario, mis familiares y amigos sentirán de cerca como el alma vibra ante cada nota musical. Quizás de esa manera logren entenderme.
Pedro al llegar al evento notó que el director estaba sonriente y le escuchó decir a toda la orquesta:
- Viendo la importancia y majestuosidad del evento, hemos decidido ofrecer el recital musical a todos los habitantes del vecindario, y por eso nos saldremos del auditorio e iremos a la plaza a demostrarles que la música hace vibrar las almas.
Al escuchar las palabras del director, Pedro pensó:
- La plaza es un espacio abierto y no tengo como sostener la partitura. ¡Debo buscar la manera de sujetarla al atril!
Camino a la plaza, Pedro noto que tenía las manos sudorosas y le dijo al director:
- Maestro, he ensayado durante mucho tiempo. Durante más de 3 meses he estado ensayando todo el repertorio. Sin embargo, temo no hacerlo bien.
- ¡Deja que la música toque tu corazón!, Dijo el director.
Pedro se estremeció al oír ésas palabras y respondió:
- Gracias Maestro. ¡Daré lo mejor de mí!
Luego, el director al observar que ya la orquesta estaba en la plaza y preparada para dar inicio al evento, le dijo a los asistentes:
- Sean todos bienvenidos a la presentación de la orquesta "Wonderful Things"
Inmediatamente, observó a todos los integrantes del conjunto, hizo un gesto con la batuta y dio inicio al recital.
Durante el transcurso de la canción algo inesperado estaba sucediendo porque las ramas de los árboles empezaron a menearse. Pedro al sentir la sacudida del viento trató de sujetar la partitura pero fue en vano porque la hoja fue tomando vuelo y mientras las notas se iban alzando junto al viento la música entró en su alma y siguió tocando ésta frase musical:
Mi instrumento va cantando y con el estoy volando,
Voy directo a las alturas.
De regreso a casa, Juana y la mama de Pedro observan la multitud aglomerada frente a la plaza y deciden acercarse; en ése instante ven que un grandioso músico está volando junto a su partitura y empezaron a gritar:
¡Vuela Pedro, Vuela Pedro! ¡Vuela Alto!

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