Armonía Poética
“Sólo un soñador es el que puede hallar su camino a
la luz de la Luna,
y en castigo de eso ve la aurora antes que el resto del mundo”
Oscar Wilde.
Al
amanecer Pedro se levantó con el gran deseo de ir a visitar a sus amigos
músicos que residen en la gran montaña aledaña a su residencia. El motivo de la
visita era ponerle melodías a los poemas de su último libro. Tenía una gran
expectativa de lograr plasmar sus versos en notas musicales. Durante más de
tres semanas estuvo esperando que sus amigos regresaran de una gira musical
hasta que recibió la llamada de su gran amigo que le dijo:
- Ya tenemos
todos los instrumentos afinados para darle melodía a tus poemas. Mañana te
esperamos en nuestra casa.
Ésa
noche Pedro no durmió imaginando las notas musicales en cada frase de sus
poemas
Camino
al cerro observó a un Sr. que aparentaba 40 años de edad con ropa desgastada y
los pies descalzos que viene bajando de la montaña rumbo a la ciudad. En su
mano derecha lleva envuelta su ropa de trabajo y en la izquierda un trozo de
pan. Su mirada taciturna, la dificultad para respirar, su caminar lento y sosegado
llamó su atención.
Seguidamente
lo saludó con una gran sonrisa y le preguntó:
- Amigo,
¿Hacia dónde va?
- A la
fábrica. Respondió el Sr.
- ¿A
qué se dedica? Preguntó Pedro
- Hago
todos los mandados. Estoy a completa disposición del encargado. –Respondió con
una sonrisa.
-
Entiendo amigo, el trabajo dignifica. Indicó Pedro
- ¿Y
Ud. A qué se dedica, joven? Preguntó
- Soy
poeta. Voy a visitar a unos amigos músicos porque le pondremos melodías a mis
poemas. – Explicó Pedro
- ¡Tocan
muy bien! Cada vez que ensayan los escucho cerca de mi rancho. Agarro a mi
esposa e hijos y empezamos a bailar. Lastima que ya no pueda hacerlo. La
barriga no la deja. La parturienta le dijo que evitara moverse tanto porque se
le puede salir el muchachito. Ya son seis niños y como verá los años no pasan
en vano.
-
Sí, lo importante es que son
felices. Reconoció Pedro
Durante
mas de 20 min. Estuvieron conversando. Pedro observó su reloj y notó que iba
retrasado el encuentro con sus amigos. Se estaba preparando para irse cuando
visualizó a una mujer que viene corriendo hacia ellos. Al llegar, agarró al Sr.
por las manos y le dijo:
- Juan,
Juan… Es urgente, no vayas a trabajar hoy. Ya tu esposa tiene dolores y la
parturienta del barrio anda de viaje. Debemos llevarla al ambulatorio de la
ciudad.
- Debo
ir a avisarle al encargado. La última vez que no fui por la fiebre que tenía me
descontó 3 días de trabajo y durante todo ese tiempo no teníamos que comer.
Fueron días muy difíciles. Sube y atiéndela mientras yo voy a la fábrica.
Replico Juan.
Pedro
al escuchar a Juan le dijo:
- ¿Que
importa si el encargado se entera de que Ud. No va a trabajar hoy? ¿Acaso es
eso más importante que el nacimiento de una vida? ¿De verdad Ud. Cree que esa
persona comprenderá su situación? Por lo que estoy escuchando cuando Ud. Estuvo
con fiebre a él no le importó la situación de salud que estaba presentando y su
primera medida fue quitarle su salario sin preguntar los motivos y razones que
lo aquejaban.
Al
escucharlo, Juan se tapó el rostro con las manos y le respondió:
- Tienes
razón amigo poeta. Luego veré como explicarle al encargado el motivo de mi
inasistencia. Así no tengamos que comer hoy, atenderé a mi esposa. La vida que
florece me dará el motivo y el impulso para seguir luchando por ellos.
Luego
observó al poeta y le preguntó:
- ¿Y la
visita a tus amigos músicos? Ellos aún te esperan
Con una
gran sonrisa el joven poeta tomo su teléfono, marcó el número de uno de sus
amigos y le dijo:
- Nos
vemos en casa de Juan.
Iba a acompañar a Juan? El hombre con el que platicaba?
ResponderEliminarSi es así, me parece genial. Toda la preferencia para el niño que estaba por nacer.
Gusto de leer tu historia, José Gregorio Ruiz.
Es así estimado Joel... El gusto el mio al saber que disfrutaste la historia...
ResponderEliminar¡Hola José! Como editor diré:
ResponderEliminar“Al amanecer, Pedro...”
“Esa noche...”
“...en cada frase de sus poemas.”
“Camino a la montaña encontró a un señor...”
“que iba bajando rumbo a la ciudad.”
“¿hacia dónde va?”
“Respondió el señor.”
“¿Y usted, a qué se dedica, joven?”
“Lástima que ya no pueda hacerlo.”
“Durante más de veinte minutos...”
“...cuando vio a una mujer...”
“... me descontó tres días de trabajo...”
“Replicó Juan.”
En general, cambiar todos los Ud. Por usted, y los Sr. Por señor. No sé si se observa cada cambio que hice en mis propuestas arriba.
Colo lector diré:
Me dio un aire a estar leyendo un cuento de Chéjov, pero más corto. La miseria y la vida en un juego macabro, siete hijos y un pan, ¿un final feliz? ¿un poeta con celular? Me gusta la frescura.
Como amigo diré:
Me alegra mucho que estés escribiendo bastante.
Gracias por tus comentarios, amigo Carlos... Tomaré en cuenta todas tus observaciones
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