Un joven en la acera

“Todo está dicho, pero como nadie escucha, es
necesario volver a empezar continuamente”
André Gide
Un
joven de 18 años de edad, con pantalón oscuro y un chaleco de color negro brillante
estaba recostado en la acera que conduce al Teatro Teresa Carreño. El ruido de
la ciudad no lo perturbaba. La multitud le pasaba por un lado luego de un día
calor intenso. El sol se estaba ocultando y es arriesgado andar a altas horas
por esas veredas que lo llevan al teatro y él aún permanecía allí. Nada le
importaba.
Mi
razón principal era resguardar a todos los transeúntes de ésa acera puesto que
existían varias denuncias de hechos atípicos sucedidos en las adyacencias del
teatro. Después de regresar de mi ronda de inspección observé al joven y le
pregunté:
-
¿Joven, espera a alguien?
Respondió
con gran entusiasmo y una sonrisa:
-
Sí. Ya vendrá pronto. Cuando
vea lo que tiene ése bolso notará lo importante que es para mí, y regresará a devolvérmelo.
Aún
conservaba la esperanza y por eso su sonrisa ante mi pregunta.
-
Venía del concierto
-
Ok. Respondí sin entender.
-
Sí, venía del concierto. A mis
compañeros los vinieron a buscar y salieron rápidamente. Yo me tuve que quedar
porque de igual manera el último Autobús que va a mi casa sale a las 9pm y como
verá son las 7pm.
Su
apariencia era de un soñador y su rostro notaba cansancio. Luego le pregunté:
-
¿Qué tenías en el bolso?
-
Mi sueño. – Se llevó las manos
a la cara- No me quedó mas remedio que entregárselo.
Observé
mi reloj y ya mi servicio estaba terminando. En casa me esperaba mi familia
para celebrar el cumpleaños de mi hijo menor.
-
¿Qué clase de sueño es ése que
cabe en un bolso? Pregunté.
-
Mi clarinete, el atril y las
partituras. –Me contestó
-
¿Lo maltrató para quitarle el
bolso?
-
No. El señor me dijo que se lo
entregara sin oponer resistencia porque sino me quitaba la vida.
-
¿Y tus amigos músicos? - Le
pregunté mientras miraba mi reloj.
-
Se fueron temprano. Yo me quedé
hasta tarde porque el Autobús a mi casa pasa a las 9pm
-
Joven, éste no es un buen lugar
para detenerse. Es preferible que se ubique en la siguiente esquina.
-
Esperaré un rato más y luego me
iré a casa. Gracias - Me dijo.
Me miró
con una expresión de preocupación y me dijo:
-
¿Ud. cree que vuelva? Ése señor
no hará nada con mis instrumentos.
-
Bueno, es probable que venga.
-
¿De verdad Ud. lo cree? Me
preguntó.
-
Sin duda alguna. Dije mientras
observaba mi reloj.
-
Pero si me muevo de acá el no
sabrá donde encontrarme. Respondió
-
¿En tu bolso no tienes algún
número de contacto?
-
Sí. – Respondió con una
sonrisa.
-
Entonces te llamará. Total, el
no hará absolutamente nada con tus instrumentos. Le respondí
Luego
añadí:
-
Es tarde. Es mejor que nos
movamos de éste sitio.
La
noche era oscura, una gran nube ocultaba las estrellas y nada se podía hacer
con la tempestad que se había llevado el sueño de Julián.
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