Festival de Pintores





“¿Qué es el arte? Si lo supiera tendría buen cuidado de no revelarlo”

Pablo Picasso



Al amanecer con el sol intenso Julián preparaba su bolso para irse al taller que estaba justo detrás de su casa. Se asomó a la ventana y observó la multitud de personas corriendo a montarse en el autobús rumbo a sus actividades diarias. Todo indicaba que era el inicio de un día lleno de ruido y contaminación. Al llegar al taller, preparó su paleta de pinturas y pinceles, luego se ubicó en un rincón junto al caballete y dio continuidad la obra que estará llevando al festival de pintores que se realizará en la ciudad de Valencia. Mediante cada pincelada Julián se esforzaba por darle movimiento y vida a su obra. Mezclaba colores, se alejaba del cuadro, se acercaba y no se detenía en su objetivo. A pesar de que llevaba varios días sin comer, Julián seguía pintando con mayor entusiasmo. Sus padres estaban decepcionados porque su hijo no lograba pintar obras comerciales que le permitieran subsistir y garantizar su alimentación.

-          Entiendo que andas en tu proyecto. Pero eso que estas pintando no tiene opciones para ganar el concurso. - Decía su madre.
-          Solo estoy experimentando, mamá.
-          Es que no transmites nada con tu obra, hijo. Trata de pintar cosas comerciales porque sino te vas a morir de hambre.
-          Es muy bonito que quieras experimentar, hijo. Ten siempre presente que la razón principal de pintar es alimentarse.

Pasaron varios días y Julián trató de pintar bodegones y retratos por encargo pero se sentía frustrado. Durante todo ése tiempo pensaba:
           
-          Estoy perdiendo mi tiempo. Yo solo necesito experimentar para llevar una obra autentica al festival.

Dejó a un lado los bodegones y retratos y volvió a seguir experimentando con nuevas técnicas de pintura. Intentó con el óleo y logró captar la esencia de la luz pero le faltaba realismo a su obra. Una y otra vez seguía intentando darle vida a sus pinturas y no lo lograba. Buscó ayuda de otros amigos pintores y no conseguía cómo llevarlo a su obra.

-          Los padres nunca se equivocan. Mejor me dedico a pintar bodegones y retratos. De seguir así me voy a morir de hambre. Con ésta decisión haré feliz a todos mis familiares y amigos. Decía Julián.

Luego pensó en su sueño de llevar una obra autentica al festival de pintores e intentó captar la luz pero se cuestionó a si mismo y se dijo:

-          Debo pintar los bodegones y retratos  que me pide la gente. Es gratificante pensar que no me moriré de hambre.

Leyó en un anuncio que ya faltaban pocos meses para el Festival de Pintores. Seguidamente agarró sus pinceles y pinturas y continúo captando la esencia de la luz. Rápidamente olvidó sus arrebatos, dejándose llevar por la noticia del evento.

Siguió trabajando en su obra y se sentía lleno de júbilo porque sentía que su obra sería galardonada con el mayor premio entregado a un artista plástico. A su madre le decía:

-          Que feliz me siento en hacer lo que me gusta, en descubrir lo hermoso de la vida. Soy libre mamá, soy libre.

Llegó el ansiado día de la exposición. Como era de esperarse la asistencia fue masiva. El público estaba complacido por el éxito del evento. Seguidamente, los críticos de arte empezaron a deliberar acerca de la obra de Julián. Luego el líder del grupo de críticos llamó a Julián y le dijo frente a la multitud que estaba en la exposición:

-          ¿Crees que esto es una obra de arte? ¡Que vergüenza! No debiste traer ésa obra que nada transmite.

Las manos de Julián estaban sudorosas, sus pies temblaban y le respondió:

-          ¿Nada transmite? ¿Esta seguro de eso? Con esa obra he logrado la libertad plena. Ahora tengo una razón hermosa para vivir. Solo déjenme demostrarles que la libertad es acción, es crecimiento, es innovación, es responsabilidad, es volar alto hacia el desarrollo pleno del hombre en sociedad.

¡Loco! -Gritaron los críticos.- La multitud lo abucheo y le gritaron que saliera del salón de exposiciones.

Julián se fue a su casa a continuar su obra plástica en su pequeño taller logrando que su pincelada fuera más suelta para lograr captar con mayor facilidad la esencia de la luz. Mientras pintaba Julián sentía que volaba, estaba en la plenitud. Días después de haber sido rechazado del salón de exposiciones recibió la visita de dos personas y lo encontraron en pleno proceso creativo. Julián al verlos los recibió con simpatía y les dijo:

-          ¡Bienvenidos!  ¿En que puedo servirles?
-          ¡Somos tus amigos! Respondieron al unísono.
-          Gracias amigos. Respondió Julián con una sonrisa

Los visitantes al sentir la receptividad de Julián le dijeron que el motivo de su visita era convencerlo de ir de nuevo al salón de exposiciones puesto que fue un error haberlo excluido por llevar una obra tan auténtica como la suya.

Julián no puede creer lo que le están diciendo y les pregunta:

-          Los abucheos, la burla y la intolerancia ¿Quedaron en el pasado?
-          Sí, estimado amigo. Eso es parte del pasado. El director del salón ha evaluado con detenimiento toda tu obra plástica y ha decidido realizar una muestra individual sobre todo tu trabajo artístico.

Julián al escuchar tan cadenciosas palabras, les respondió:

- ¡Vamos, vamos. No perdamos un instante más!

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