Naturaleza Artística




“Yo, no busco; yo, encuentro”

Pablo Picasso




Juan es un gran pintor venezolano que vive a orillas del mar. Su principal motivo es captar la luz de la región caribe y expresarla en toda su obra plástica. Su casa la ha convertido en una gran sala de exposiciones y su sueño es dar a conocer toda su obra a  los habitantes del sector en que reside. Todos los días se levanta al salir el sol, busca sus pigmentos, pinceles y empieza a captar el fenómeno de la luz. Su esposa lo motiva e inspira a cada instante y le dice que nadie en el mundo es capaz de pintar la luz. Juan al escuchar esas palabras de su gran amor, siente los ojos nublados de la emoción. Él está orgulloso de los comentarios y el apoyo incondicional de su esposa e imagina al público lleno de júbilo celebrando lo que un artista tan joven como él ha logrado hacer. En instantes cree estar en los principales salones del mundo en compañía de las obras de: Goya, El Greco y Zurbaran.

Un día, Juan se levantó entusiasmado con el afán de representar la atmósfera del paisaje que le rodeaba bajo efectos del deslumbramiento producido por la luz directa del sol y dijo para sí mismo:

- La luz ciega, vuelve loco, atormenta, porque uno no puede ver la luz.

Seguidamente preparó el bastidor, desenvolvió los pinceles y fue a buscar el lienzo y los tubos de pintura. Al revisar el estuche donde guardaba los pigmentos junto al rollo de tela, notó que ya se le habían acabado; rápidamente recordó que los había utilizado en otras obras y dijo para sí mismo:

- ¿Caramba, ahora qué haré? Necesito lienzo y pinturas porque las ideas me bailan en la cabeza.

Carmen lo observaba mientras estaba haciendo las labores del hogar,  escuchó lo dicho por su esposo y le dijo:

- Vas a tener que reinventarte porque el musiu ese que siempre viene a visitarte, aún no termina de pagarte los cuadros que se llevó hace 2 meses.
- No me ha pagado porque aún está reuniendo el dinero. Ya verás que en cualquier momento viene a saldar deudas.

-  Ojala venga pronto a pagarte porque el pulpero ya no nos quiere fiar más. Respondió Carmen.

Ya verás - que sí amada Carmen. Por ahora me preocupa es que no tengo lienzos, se me acabaron los tubos de pintura y no tengo ni una locha para comprar más.

Carmen al escuchar a Juan le dijo:

- Confío en ti. Pronto encontrarás la solución. En todo éste inmenso mar no hay nadie como tú. Por eso me tienes aquí compartiendo y construyendo junto a ti éste espacio tan hermoso tan tuyo y mío.

- Gracias Carmen, eres mi motivo e inspiración.

Luego Juan fue a buscar en un baúl algunos materiales que creía aun conservar y solo encontró peroles sin uso alguno. No puede creer lo que está viviendo. Su mayor deseo de pintar no lograba realizarlo porque no tenía materiales. No obstante, Juan no se da por vencido y decide seguir registrando la casa hasta conseguir todo lo que necesita para reflejar su obra. Mientras estaba dando vueltas en la búsqueda de materiales el mono Pancho junto a Carmen lo tomaron de la mano y su esposa le dijo:

- Tu obra debe continuar…

Al llegar a la sala, Carmen señaló el coleto, el yute, palos secos, barro y agua.

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. ¡Hola José!

    Como editor diré:

    “busca sus pigmentos y pinceles y empieza”
    “... y Zurbarán.”
    “musiú”
    “...todo este inmenso mar..”
    “No podía creer lo que está viviendo.” Porque el tiempo verbal lo creaste cuando escribiste: “ Un día, Juan se levantó...”
    “...Juan no se dió por vencido y decidió seguir...”

    Colo lector diré:
    “...el mono Pancho junto a Carmen lo tomaron de la mano...” ¿el mono Pancho? ¿y de dónde salió ese mono? Que bien, como para volverse loco.

    Como amigo diré:
    -Tu obra debe continuar...

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